El cambio es duro. Apóyese en su visión.

 

"La verdadera esencia del liderazgo es tener una visión. Una que pueda articular claramente y con vehemencia en toda ocasión. No se puede soplar una trompeta incierta."

— Theodore Hesburgh

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Eventualmente recibiremos una llamada de una organización con la que trabajamos anteriormente, tal vez uno o dos años antes. En muchos de esos casos, habremos realizado una evaluación de su infraestructura de gestión de datos, prácticas y personal, y les habremos proporcionado un conjunto de actividades recomendadas y una hoja de ruta para mejorar. Están llamando para ver si podemos ayudar con la implementación de esas recomendaciones. En la llamada preguntamos cuánto han logrado en los dos años transcurridos desde que se acordaron y finalizaron esas recomendaciones. Las respuestas que usualmente obtenemos esencialmente equivalen a: nada. No han podido trabajar en ello porque surgieron otras prioridades. Pero ahora están listos.

Hemos apoyado a numerosas organizaciones a través de paradas y comienzos, y sabemos que la lista de prioridades es un verdadero desafío. Confíe en mí, lo entendemos.

Pero este tipo de conversaciones me hacen pensar en qué tan rápido se puede perder el ímpetu. Me imagino que la motivación organizacional estaría en su apogeo justo después de un trabajo de consultoría. Y si no es así, ¿cómo va a revivir esa energía unos meses o años después? ¿Y qué pasará la próxima vez que aparezca una nueva prioridad?

Tengo una sospecha de lo que falta. Permítame divagar por un minuto.

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CONTEMPLANDO EL FUTURO

Las evaluaciones son uno de los tipos de proyectos más comunes en nuestro trabajo. Estos vienen en varias formas y sabores: evaluaciones de datos, de recopilación de datos, evaluaciones de preservación digital. Es posible que tengan diferentes etiquetas, pero todas comparten el mismo objetivo fundamental: identificar las deficiencias en el estado actual de la práctica y trazar un curso para alcanzar el estado futuro deseado.

Esta parte del estado futuro es realmente clave.

Las organizaciones que se encuentran en la etapa de "evaluación" de su proyecto quieren saber:

¿Cómo podemos llegar desde donde estamos hoy hasta el futuro mágico en el que todos los datos sean de alta calidad, todos los sistemas sean de vanguardia y estén perfectamente integrados, y los roles y responsabilidades sean claros?

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Podemos darle la respuesta a estas preguntas. Podemos trazar un curso y proporcionar el mapa.

Pero a menudo, cuando comenzamos a trabajar en estos proyectos, descubrimos que la organización no tiene una visión clara de lo que quieren convertirse o a dónde quieren ir. En esos casos, el desafío para nosotros es que estamos tratando de crear un mapa cuando no sabemos cuál es el destino.

Alcanzar el estado mágico del futuro no se trata simplemente de seguir las recomendaciones que entregamos. Es una gran transformación organizacional. Y un gran esfuerzo de cambio transformacional requiere más que simplemente seguir una lista de pasos a ejecutar. En primer lugar, requiere una visión de en qué se convertirá su organización, de lo que podrá hacer que no puede hacer ahora, una vez que llegue a este estado futuro.

Voy a reformular la pregunta, de modo que cuando comience un proceso de evaluación, lo que realmente debería pensar es algo como:

¿Cómo podría transformar mi organización la forma en la que creamos, administramos y compartimos datos para permitir nuevas oportunidades con el fin de -[llene el espacio en blanco]-?

Puede que no sea la pregunta por la que nos contactó. Suena más grande, más difícil, más política pero es la razón por la que nos contactó en primer lugar. Quiere cambiar algo grande y tener nuevas oportunidades.

El problema es que la parte de nuevas oportunidades generalmente está ausente en la conversación. Cuando hacemos esta pregunta a nuestros clientes, obtenemos constantemente dos respuestas: aumentar el acceso y permitir la eficiencia. Esas son grandes metas, pero no equivalen a una visión.

LA VISIÓN REQUIERE LIDERAZGO

Para pensar en la visión, necesitamos pensar en las oportunidades. Entonces, ¿cuáles son esas oportunidades? Pueden ser pequeñas al principio. Es como cuando se compromete a hacer ejercicio. Al principio, su visión es algo vaga, como pesar 30 libras menos para que pueda caber en el vestido de novia de sus sueños. Pero, una vez que trabaja para bajar de peso, se das cuenta de que es capaz de hacer cosas que no sabía que eran posibles. De repente tienes objetivos como correr 10k por debajo de los 60 minutos o hacer sentadillas con 300 libras. Y se da cuenta de que estos no son objetivos finales, son oportunidades que surgen cuando se transforma en la persona que quiere ser. Continúe llegando a nuevas oportunidades de cuáles se vuelva capaz, a medida que se transforma en el Usted del futuro.

Las organizaciones necesitan tener las mismas conversaciones con ellas mismas. Desafortunadamente, es mucho más difícil porque, en lugar de necesitar solo la aceptación de Usted mismo, necesita la aceptación de mucha más gente. Ahí es donde entra el liderazgo.

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Para abordar la forma en que su organización gestiona los datos y permitir nuevas oportunidades, todas las partes interesadas y los líderes en particular deben unirse en torno a una visión compartida. Esa visión debería inspirar a las personas. Casi quisiera poder ver esa visión en un cartel de propaganda al estilo soviético. ¿Puede imaginar un gran gráfico para "crear eficiencias operativas", "integración perfecta" o "simplemente hazlo porque será mejor!" Yo tampoco.

Sin una visión de avance, incluso una modesta para comenzar, la iniciativa está en una posición precaria. Es difícil mantener el ímpetu y resistir la distracción porque no está claro a dónde va la organización. Es difícil desarrollar una estrategia, porque las metas y las métricas son huecas. Y es difícil para las partes interesadas ver su papel en los resultados, porque no saben exactamente cuáles son, o podrían tener ideas en competencia. Una visión convincente, al tiempo que incorpora el aporte de todas las partes interesadas, conformado y aceptado por el liderazgo, el cual impulsa toda la organización. El comportamiento y el cambio cultural comienzan aquí.



EN ÚLTIMA INSTANCIA, SE TRATA DE ACTUAR

Hace poco asistí a un evento en el que una de los oradores principales habló sobre los objetivos de gestión de datos de su empresa. Ella habló sobre cosas como la integración de los sistemas tecnológicos, la búsqueda de eficiencias en la canalización de creación de contenido, la implementación y la mejora de los algoritmos de aprendizaje automático, cosas que se escuchan habitualmente en eventos como este. Pero estos no eran simplemente objetivos en sí, estaban atados a una visión: la personalización de los resultados de búsqueda. La compañía está trabajando hacia un estado futuro en el que los clientes en su sitio o aplicación vean resultados que son muy relevantes para ellos. Y sí, para llegar allí deberán crear eficiencias y aumentar el acceso a sus datos, pero esas actividades se llevarán a cabo con un sentido de propósito. Los empleados pueden comprender fácilmente cómo su trabajo contribuye al objetivo final cuando se enmarca de esta manera. Cada paso los acerca más a esta visión y estoy seguro de que a medida que esa visión comience a hacerse realidad, modificarán sus objetivos y continuarán elevando la vara para mejorar aún más su producto.

Definir una visión no es algo que se hace solo una vez y ya, es un proceso permanente. Se necesitan metas viables. Las transformaciones son largas y complejas. Una ruta tan difícil que tome años y años en arrojar resultados no es lo idóneo. 

Si yo paso meses y meses corriendo todos los días y no me vuelvo más rápido, ni he sido capaz de ir más lejos, o mi presión sanguínea no ha bajado,sería muy difícil hallar una razón para continuar. Pero las cosas no funcionan de esa manera. Si soy constante con mis esfuerzos, veré resultados, su hoja de ruta debe ser igual. Sea realista, comience por lo básico, diseñe metas a corto plazo, celébralas. Luego, vuelva a la estrategia y haga los cambios que sean necesarios para avanzar a la etapa siguiente (el equivalente organizacional de perder 25 libras, lograr ese récord personal en los 10k y luego elevar la vara para alcanzar la próxima meta).

No podemos decirle cuál debe ser su misión pero podemos ayudarle a llegar allí. Podemos ayudarle a tomar la semilla de una idea para moldear en una visión convincente y realista para ayudarle a comenzar. Podemos ayudarle a crear la estrategia y la ruta para llegar hasta ahí. Podemos ayudarle con las implementación de las actividades de dicha ruta de acciones; y tal como un entrenador personal, podemos ayudarle a darse cuenta de las nuevas oportunidades a medida que se acerca a su visión, estar ahí para celebrar sus logros y ayudarle a avanzar hacia su próxima victoria.